Publicado: 19 de Junio de 2015

Las energías renovables se presentaban como una alternativa a las tradicionales energías fósiles que proceden del petróleo. Su origen natural obtenido de residuos vegetales como pellets, astillas, leñas y cáscaras de frutos secos, entre otros, parecía que iban a revolucionar el mundo de las calderas e iba a ofrecer una alternativa consolidada ante el gasoil.

La realidad está en que la biomasa parece no estar funcionando. Los que apostaron por esta energía de origen vegetal como fuente térmica empiezan a reconocer que no es tan fácil como en un principio parecía, motivo por el que está resultado difícil consolidarse en el sector.

La gente se llevaba decepciones, a veces lo que parecía ser más barato a simple vista luego no lo era, según la variedad de combustible que acepte la caldera la biomasa podía ser más cara y en función de la capacidad calorífica de ésta el precio es mayor o menor.

Con esto, parece claro que el gasoil está ganando la partida en el ámbito de las calderas. Y es importante siempre antes de hacer el cambio, analizar el rendimiento, modulación y otros parámetros de su caldera antes de llegar a una equivocación.